El Turista

Las lágrimas de mi Abuelo Andrés

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2020 fue el año de la guerra contra el COVID-19, una pandemia que dejó en España más muertos que la Civil y  separó más que la lucha contra ETA. El virus creó una fractura que nos obliga a acordarnos del pasado, antiguo como el Partido Popular, un terrible fracaso que ha dejado muertos en las residencias de ancianos de toda la Comunidad. Mi tía abuela pasó sus últimas horas sola en  una residencia de Colmenar. Dueña de la joyería del pueblo, ella fue una mujer que siempre tuvo una sonrisa para el que acudía a su tienda.  Ella se alegraba con un pequeño viaje al Escorial o Madrid, tenía una risa pegajosa que hacía reír a mi abuelo con cada ironía, chiste y buen saber que le dieron los años como comercial de relojes, cuberterías de plata y metales preciosos, como la vida.

Recordar a mi este suceso no es tan mal trago como lo es y lo fue para mi abuelo Andrés. Él lloraba, yo me caía por dentro. Un hombre fuerte, marcado a fuego por el sol que quema las viñas en verano, hecho trizas sin poder despedirse de su hermana en el tanatorio.  Ella se llamaba Eulalia, la conocíamos como Lala, el trabajo fue su salvación, permanece en mi memoria como una mujer soltera y luchadora. Mujer fuerte fuera de su tiempo, como las que defienden las jóvenes de hoy.

Lala acabó sus días en una residencia de aquellas donde, si recordamos, se libró la batalla contra el virus en la primavera de 2020. Residencias mal atendidas fruto de la improvisación se convirtieron en campamentos de exterminio con falta de equipos de protección individual que el gobierno del Partido Popular, si nos acordamos,  no supo gestionar. La muerte huele a putrefacción, como el olor de los cadáveres de nuestros abuelas y abuelos encontrados por los soldados de la UME o el del mármol de las esculturas huecas de la corrupción. Mi tía abuela sufría los espasmos mientras alargaba la mano en busca de piedad. A Lala no le quedó ni la extremaunción. No pudimos ver su entierro. Díaz Ayuso pasó el COVID19 en una habitación de un hotel, recuerden. Una oficial enajenada en el palacio de invierno lavándose el pelo con champú de sobre. Una figura de esas que vienen de academia militar bendecidas por su ascendencia  prestas para el cuadro a caballo con pata al aire. Las lágrimas de mi abuelo nacían de la desesperación. No puede gobernarnos quien nos roba la Esperanza.

Cayendo en la cuenta ¿quién no conoce a alguien que sufrió lo mismo que mi familia?:

  • Exceso de mortalidad en la Comunidad de Madrid desde el inicio de la pandemia: +17887 personas muertas*
  • Exceso de mortalidad en residencias en la Comunidad de Madrid durante la primera ola: +6192 personas muertas*
  • Personal en Sanidad durante el gobierno del PP en la Comunidad de Madrid (2010-2018): menos 3.300 profesionales.**
  • Aumento de la población con derecho a asistencia sanitaria en la Comunidad de Madrid (2010-2018): + 500.000 **
  • El 80% de los ancianos residentes fallecidos en marzo de 2020 no fueron trasladados al hospital por orden del Gobierno de la Comunidad de Madrid***
    La Operación Bicho desveló que la CAM tenía 14 personas para trasladar a los ancianos de 473 geriátricos****

*Fuente: MoMo Instituto Nacional de Estadística

**Fuente: Servicio Madrileño de Salud
***Infolibre 03/06/2020 “Los datos que oculta Ayuso: el 80% de los fallecidos en marzo que vivían en residencias no fueron trasladados al hospital”

****Elpais 18/12/2020 “El responsable de las ambulancias en la Operación Bicho: “En algunas residencias no había ni paracetamol”

Roberto García-Patrón García-Fraile Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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