Villarejo

Entrevista al Alcalde Jesús Díaz en la Voz de la Encomienda

Transcribimos a continuación la entrevista más personal realizada al Alcalde Jesús Díaz Raboso en La Voz de la Encomienda por David FM. La puedes escuchar completa a partir del minuto 25:00 de nuestro episodio 1 que podrás encontrar sobre estas líneas.

Reiteramos que la entrevista es una transcripción prácticamente literal de la entrevista en el Podcast de La Voz, por lo que en algunos diálogos se podrán encontrar expresiones más propias del lenguaje hablado que del escrito.

Fotos cortesía de Prensa Ayuntamiento de Villarejo

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David FM.- Jesús, bienvenido a la Voz de la Encomienda.

Jesús Díaz Raboso.- Muchísimas gracias por esta oportunidad que me estáis brindando. Y cómo no, lo que quiero es felicitaros en primer lugar tanto a ti, David como a José Julián, por esta gran iniciativa que va a permitir que muchísimas personas de nuestro municipio puedan acercarse junto a vosotros para poder compartir momentos en los que podamos intercambiar un montón de opiniones, de experiencias y que sea además muy agradable.

David FM.- Hasta ahora te hemos entrevistado en otro canal que tenemos en Encomienda News, de un carácter más institucional, más serio, pero la Voz de la Encomienda tiene otro sabor, no se puede oler, no se puede saborear, pero cuando nuestros escuchantes escuchen el canal de podcast, queremos ver en cada personaje que entrevistamos o sobre el que hablemos, lo que hay detrás del día a día de la persona.

En tu caso, queremos conocerte un poco más, pues todo el mundo conoce al representante político, al alcalde, los mensajes, los discursos, los plenos. Inevitablemente Jesús Díaz para la historia va a estar ligado al COVID-19 y yo creo ciertamente que para bien, pero eso conlleva la responsabilidad de haber pasado estos tres meses tomando decisiones muy importantes que quizá otro alcalde no ha tenido la necesidad de tomar. Y eso no es que pase una factura, sino más bien a la persona la puede poner en un brete al que no estaba acostumbrado

¿En algún momento, cuando tomaste el bastón de mando, pensaste en enfrentarte y tener que tomar decisiones en las circunstancias en las que has tenido que tomarlas?

Jesús DR.- Pues sin ninguna duda: no. Uno no pensaba que a pesar de que pudiera ser una situación difícil y que pudiera haber dificultades en el camino, que las dificultades fueran tan amplias como está siendo el COVID, ya no solamente a nivel de las dificultades que uno mismo puede tener en su desarrollo profesional durante estas semanas, estos meses pasados, sino las dificultades de ver cómo las personas, personas próximas, allegados, familias, vecinos y vecinas… Estaban pasando una situación muy difícil y muy complicada y lógicamente en ningún momento uno piensa en que esa situación va a ser tan difícil.

David FM.- Ahora deslígate un poco del aspecto institucional de representante político del Ayuntamiento ¿De qué manera ha vivido Jesús Díaz el día a día, la evolución, el estado de alarma, todo el desarrollo de la pandemia, las distintas fases del confinamiento? ¿Qué sentimientos te han aflorado en todas y cada una de las fases que te ha tocado vivir como persona, quitándote un poquito en la medida de lo posible el vestido de Alcalde de Villarejo?

Jesús DR.- Yo creo que la situación ha sido tan directa que no ha habido tiempo de ensayos, de tomar decisiones que posteriormente tuvieran que poder ser corregidas, porque había un directo diario en el que había que tomar decisiones sobre la marcha con un análisis previo, porque sabíamos perfectamente qué es lo que teníamos que hacer, para intentar que esta pandemia, en el caso de nuestro municipio, afectara lo menos posible. Es una cuestión en la que te armas de valor, podríamos decir.

Sabes que es una situación de incertidumbre porque en los primeros momentos hay falta de información, como no puede ser de otra manera. Todo esto es nuevo para toda la sociedad. No hay ensayos previos, no hay una planificación: qué ocurre o qué hay que hacer en casos de este tipo, como puede haber en cualquier plan de prevención. Hay que estar improvisando y corrigiendo ese sentido de la marcha, pero en una marcha muy clara… Sabíamos que teníamos que estar al pie del cañón, como suele decirse. Sabíamos que teníamos que volcarnos diariamente, las 24 horas del día, desde las 7 de la mañana hasta horas muy tardías como la 1 o las 2 de la madrugada y cada uno de los de la semana, de lunes a domingo. Las semanas se enlazaban unas con otras, como en un bucle donde se intentaba ver dónde estabas al día siguiente y valorar  dónde estabas el día anterior.

Yo creo que aquí ha habido una aportación brillante por parte de muchísimas personas, de muchísimas empresas. Se han volcado con el pueblo de Villarejo, empresas que en situaciones difíciles de suministros de EPIs, nos han facilitado mascarillas cuando incluso ni la propia administración disponía de ellas y han sido en este caso capaces de adquirirlas por otras vías, a través de sus industrias y sus relaciones comerciales. Y nos las han ofrecido al Ayuntamiento. Hablo de empresas como por ejemplo Vulcano, con la donación de sus mascarillas, o con Carlos (Gastabien), que también nos ha suministrado guantes y productos de hidrogel. Durante todas estas semanas las personas que se han volcado, fabricando y confeccionando esas mascarillas que tuvimos la agilidad de que antes de que finalizara el mes de marzo en todas las viviendas de nuestro municipio dispusieran de una de ellas.

La asociación de agricultores, con algunas pesonas en particular que se han volcado, que han salido a las calles, que han dejado sus tareas diarias del campo porque sabían perfectamente que era una lucha la que teníamos que mantener con el virus. La desinfección era uno de los puntos fuertes que teníamos que garantizar... Julián, que nos propuso cortarnos las mascarillas de una forma inmediata. Antonia, que nos confeccionó esas mascarillas iniciales para aquellas personas que no supieran coser. Y al final hemos estado apoyados siempre por un grupo de personas que nos ha trasladado siempre su disposición a colaborar. Era muy emocionante darte cuenta cómo muchísima gente quería sumarse a este empuje.

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David FM.- Parece un tópico, pero situaciones tan extremas acaban sacando lo mejor de cada persona y lo mejor que sabe hacer cada uno en ese momento. Siempre es necesario. Uno es más generoso, otro tiene un tractor, otro sabe coser. Yo lo he percibido a nivel de vecino, de testigo de lo que estaba haciendo. Y es cierto que a lo mejor no conocías a nadie, pero daba sensación de un equipo que funcionaba bien a nivel personal, olvidando a lo que se dedicaba cada uno.

Cada uno ha aportado estos tres meses lo mejor que ha sabido hacer y soy testigo de ello, porque me ha pillado cerca y he estado pendiente de las cosas que habéis hecho. Y la verdad es que daba esa sensación de que cada uno de nosotros, independientemente del campo en el que estuviéramos especializados, nos poníamos a hacer una cosa u otra. Y la verdad es que ha funcionado dentro de las circunstancias, bastante bien.

Jesús DR.- Sabes que ocurre también David, que en esta ocasión, porque quizás en otras situaciones que han podido ocurrir, otras desgracias, otras catástrofes, donde quizás se ve muy bien donde está el riesgo y donde está el peligro, las personas que deciden voluntariamente apoyar para de alguna forma contrarrestar esa situación de crisis. En este caso el peligro se intuye, pero no se ve. Al ser microscópica la situación, uno no sabe si está rodeado de virus o no. Y ante la incertidumbre, la mejor idea que trasladamos fue que en ese grupo de personas que estábamos abanderando esa situación de defensa y de protección a los vecinos y vecinas del pueblo, fuéramos un grupo reducido, porque eso también nos iba a garantizar de que en casos de contagios, éstos no iban a ser muy elevados. Es decir, que nosotros mismos, con nuestro querer ayudar, no hiciéramos justo lo contrario, que estuviéramos contagiados y ofreciendo nuestra ayuda, sin saberlo, contagiáramos a otras personas.

Entonces la estrategia era difícil porque eran muchas las tareas y sabíamos que no las debíamos llevar a cabo muchas personas... Todas a la vez además... Uno se despertaba y sabía qué es lo que había hecho el día anterior y no sabía muy bien qué es lo que tenía que hacer, digamos al día siguiente, en cuanto a que conocías día a día hasta dónde podías llegar, pero desconocías cómo esto iba a evolucionar. Entonces tenías que estar expectante porque en cualquier momento surgía cualquier cosa y en base a lo que fuera a surgir, así tenías que actuar en un sentido u otro. Siempre con el mismo eje, el mismo pilar de planificación, de trabajo, pero muy expectante, porque yo recuerdo esos momentos en los que decidimos, por ejemplo con las personas mayores: no pueden salir, son ese grupo de mayor riesgo, están en sus casas, están solas, no sabemos cómo están. Pongámonos a llamar. Los primeros días llamábamos a todos nuestros mayores del municipio de más de 70 años.

Según fuimos sabiendo cómo estaban, qué necesitaban, fuimos disminuyendo la edad de la población para llamar y cada vez ser más las personas a las que estábamos llamando. Aquí se sumó, y es también de valorar tremendamente, todas las profesoras de la Casita de los Niños que gentilmente quisieron participar y nos distribuimos el trabajo por edades, por domicilios, para llamarles entre dos y tres veces en semana y saber si necesitaban alguna medicina, si estaba alguna de las personas enfermas, si necesitaba alimentos y poder acercarlos, porque teníamos claro que lo que queríamos: era que la gente no tuviera que salir.

David FM.- Es lo grave y lo dramático de esta situación y de esta pandemia. En la gente joven quizá el riesgo de confinarte puede ser menor, pero una persona mayor tienes que sopesar mucho. El responsable político al más alto nivel tuvo que sopesar los extremos: si no lo encierro se va a contagiar, pero si lo encierro qué patologías le pueden sobrevenir o si se van a agravar las que ya tiene.

Para eso se tuvo que trasladar a vosotros, a los ayuntamientos, que sois la administración más cercana a las personas, que está más en contacto, y a ver de qué forma contrarrestabais estos problemas secundarios del confinamiento. Porque cuando uno puede salir se puede medicar, pero cuando al salir el riesgo es tan grande, hay riesgo al salir y también a quedarte en casa. La situación tuvo que ser inaudita.

¿Qué sentimientos, aparte de la incertidumbre, te llegaron a aflorar con más intensidad? ¿En algún momento afloró el abatimiento o en todo momento la moral del combatiente estaba alta?

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Jesús DR.- El abatimiento en ningún momento. No sé por qué, pero con las jornadas tan largas en la dedicación horaria diaria y las semanas que se unían unas con las otras, había una sensación y es algo que yo lo tengo grabado en mi mente, porque por un lado he sido una de esas personas que intentando ayudar en todo lo que eran nuestras posibilidades y con todas las fuerzas que tenía en ese momento, no me refiero a fortaleza física de no dejar ni un solo momento de hacer una actuación que significara poder ayudar a alguien. Es decir, había que ayudar a todo el mundo que lo precisara, costara el tiempo que costara y tuviéramos que hacer lo que tuviéramos que hacer.

Yo me acuerdo porque además siempre creí desde un principio que ante esa incertidumbre, ante el desconocimiento de no saber dónde está la localización del foco principal de un virus en una superficie, en una zona concreta... Tenemos que tener la garantía de que no hay centímetro cuadrado del municipio que no quede sin desinfectar. Yo recuerdo que siempre he estado durante todos esos días acompañando desde el primer minuto a todos los agricultores y el día previo salía con la furgoneta del Ayuntamiento a comunicar mediante un equipo de megafonía a todos los vecinos que al día siguiente íbamos a salir a hacer este tratamiento de agua y cloro y advertirles que cerraran sus ventanas, porque al final los atomizadores podían introducir alguna cantidad, aunque fuera pequeña de agua y lejía. La impulsión es potente y eso es lo bueno, porque al final con este equipamiento gracias a todo lo que ha sido la voluntariedad de los agricultores, que lo han hecho de una forma brillante porque no han querido percibir ni un solo céntimo de euro. Lo que ha sido la aportación de su maquinaria, el consumo del combustible, de los tractores.

Era esa sensación, casi te diría de película, circular uno solo por las calles, en una furgoneta donde no veías absolutamente a nadie. Esto eran los primeros días, por no decir que el primer día de todos, luego ya veías personas en los balcones y te entraba esa satisfacción, ese escalofrío por todo el cuerpo cuando alguien se asomaba a un balcón o a una ventana, simplemente a saludarte o a darte ese pequeño aplauso: estás haciendo algo que viene bien.

Era una sensación de miedo porque no veías nada en la calle, de incertidumbre porque al final de la calle casi decías no sé lo que me voy a encontrar y era una sensación que tengo muy grabada en el recuerdo. Entonces personas mayores, muy mayores, que veías como corrían ese visillo de una ventana para asomarse mientras que estabas, o bien aplicando el cloro o bien con la furgoneta comunicando. Si pudiera haber fotografiado esos rostros, yo creo que hubieran salido fotografías muy interesantes con esa mirada de esas personas de miedo, de desconcierto, por otro lado de tranquilidad, porque te veían.

Era esa imagen lo más llamativo que puedo tener dentro del recuerdo de todo lo vivido durante estos momentos, así como mayor sensación de contraste por un lado, de miedo y por otro lado, de satisfacción a la vez.

David FM.- Has dicho que las jornadas han sido maratonianas y es lógico, de mucho trabajo, desde primera hora hasta última hora en bucle un día, otro, otro. A nivel familiar, todo el mundo necesitamos un apoyo cuando el trabajo nos implica trabajar más, a lo mejor trabajar lejos de casa. Cuando el motivo que sea nos fuerza un poco más...

¿De qué manera se han vivido en tu familia todas estas horas de trabajo y de riesgo? Porque no estabas fuera en una oficina, precisamente delante de un ordenador, sino que estabas dentro de tu responsabilidad, luchando contra una amenaza invisible que en cualquier momento te podías contagiar y podrías traerla a casa ¿Cómo se ha vivido en el seno familiar ese trabajo durante todos estos meses?

Jesús DR.- Yo he tenido un apoyo tremendo por parte de Mónica, mi mujer, y al igual de mis dos hijos, de Mario y de Alba, todos los días, porque me marchaba muy temprano y volvía muy tarde y ellos se quedaban en casa solos. Pero tenía la tranquilidad de que también lo que estaba haciendo en parte también era por ellos, por todas las personas del pueblo y también por ellos. Volvía sin saber, sin saber muy bien, como bien dices al estar expuesto tantas horas, tantos días, pues no sabías si el virus lo traías tú también. Entonces siguiendo todas las indicaciones y recomendaciones de las administraciones de qué hacer.

Intentando en la medida de lo posible la higiene absoluta de manos, los hidrogeles también para poder tener la desinfección plena, la ropa, los zapatos, intentar que todo lo que era de exterior, no estuviera en el interior y de esa manera, teniendo esa esperanza de que con esas medidas al menos estábamos reduciendo el riesgo, porque la certeza no la hemos tenido y es imposible tener a no ser que tuviéramos esa visión microscópica que nos permitiera en todo momento poder detectar dónde está el virus. Pero complicado, porque no es una situación, como digo, visible.

Yo creo que el poder ver ciertas cuestiones te hace estar de alguna forma más tranquilo, porque es uno de los sentidos que nos posiciona, nos ve, lo sabemos y nos orientamos respecto a dónde estamos y hacia dónde vamos. Pero el no ver ese riesgo te generaba esas dudas diarias de... Vamos a salir porque estamos comprometidos y sé que tenemos que salir y que sea lo que Dios quiera.
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David FM.- Hay una parte especialmente dramática, especialmente dura, que se ha puesto de manifiesto en esta pandemia y es que a los fallecidos no se les podía acompañar en ningún momento. En España somos de expresar nuestros sentimientos, de acompañar al cadáver, de estar velándolo y lo que principalmente a más gente le ha resultado sobre todo el dolor y no poder expresar sus sentimientos, ha sido algo desgarrador.

En Villarejo, ¿cómo has podido afrontar a nivel personal decirle a una persona: "no es que no puedes acompañar a tu ser querido"? ¿Cómo has tenido que gestionar esos sentimientos tan encontrados?

Jesús DR.- Pues la verdad es que ha sido una situación para nada fácil. Yo además que quiero trasladar a todas las familias, como hemos hecho durante toda esta etapa, el mayor abrazo posible, trasladarles todo el ánimo, a pesar de que somos conocedores de que la situación es muy complicada. Pero que sepan que, no solamente es que los familiares están acompañados, sino que además las personas que hemos perdido son personas muy queridas, muy recordadas y que siempre van a estar en el cariño de todos los vecinos de Villarejo.

Es muy difícil... Donde los vecinos conocen tu teléfono y te llaman para hacer esa pregunta que tú me acabas de trasladar y tienes que trasladar una respuesta a una persona que es un familiar directo, una esposa o un hijo, una madre que no entiende esta situación de no poder acompañar en el último adiós como le gustaría hacerlo. Es muy complicado, pero hay que tomar ciertas decisiones de entereza, ponernos en situación, como yo creo que hice, es decir, no hay un modelo, no hay un documento que te oriente a cómo actuar en estos momentos y al final te dejas llevar por ese sentido común que te permite empatizar con esa persona, acompañarla en esa situación y lógicamente estar trabajando desde ese mismo momento, aunque no lo expresas, diciendo que en cuanto nos sea posible, tenemos que hacer el mayor de los homenajes a todas estas personas que nos han dejado sin poder ofrecerle nuestro último adiós.

Pero ahí estábamos, intentando que ellos también entendieran que era una situación donde se entendía que era difícil no acompañar a ese familiar querido, pero a su vez estaba también en riesgo su salud y la de las personas que le acompañaban. Y era una situación que ellos tenían que entender, que no solamente la dificultad estaba en acompañarlo o no, sino en que ellos estuvieran también a salvo de ese contagio. Difícil, pero afortunadamente y gracias a Dios, día a día creo que hemos ido dando un pasito, avanzando en superar esta lucha contra el virus.

La apertura del cementerio municipal, era una de las cosas que yo más deseaba tener listo... Vinieron días de lluvias, días de viento. El cementerio se puso impracticable. Tengo que agradecer también a todo el personal del Ayuntamiento, sobre todo al personal de mantenimiento que ha estado día a día en la calle como unos auténticos campeones y campeonas, trabajando e intentando también ayudar en todo lo posible para que esto fuera una realidad donde ofrecer seguridad a nuestros vecinos. Y el cementerio fue uno de los espacios donde se volcaron tremendamente para trabajar. Roberto, como un campeón, al frente de todo ese equipo, porque él era el primero que quería que el cementerio estuviera adecuadamente visible para que las personas en ese primer día que pudieran ir lo encontraran cuidado. Un espacio como meses atrás había quedado y que por cuestiones del COVID hubo que cerrar y tan sólo permitir el uso casi en exclusividad de cinco personas.

David FM.- No quiero terminar este episodio con melancolía, con nostalgia. Seguro que de entre toda esta lucha ha habido anécdotas, cosas curiosas que igual que las malas, se te han quedado en la retina. Seguro que las graciosas o las más cómicas que las habrá habido... Cuéntanos alguna que recuerdes...

Jesús DR.- Con todo el equipo de concejales que han estado echando una mano a sacar estas cosas adelante y fundamentalmente el equipo nuestro, el de Ciudadanos... Hemos estado muchísimas más horas en el Ayuntamiento durante esas semanas de los dos primeros meses que en nuestras propias casas. Y recuerdo ese agotamiento en los primeros días que teníamos que embolsar mascarillas y hacerlas llegar... Catorce mil mascarillas. No son ni una ni dos.

Montamos un taller de confección de corte y costura. Aquí todo el equipo nos pusimos manos a la obra y en algunas de las veces, ya cuando llevabas cientos de bolsas y mascarillas embolsadas, en algunas no metías la hoja o no metías las gomas, y entonces había que buscar después...  Pasamos momentos de equipo agradables… En algún momento teníamos que salir del apenamiento, de esa tristeza y buscar una sonrisa en el equipo, porque no podíamos desfallecer.

David FM.- A todo hay que buscarle un lado lo menos negativo posible. Jesús no te robo más tiempo. Muchísimas gracias por haber participado en este primer episodio de La Voz de la Encomienda. Y habrá otras entrevistas, quizás también en La Voz, pero seguramente más frecuentes en nuestro canal de actualidad, como es Encomienda News.

Jesús DR.- Muchísimas gracias a ti, David. Me reitero en lo que decía al inicio. Enhorabuena por esta gran iniciativa. Es un proyecto muy bonito y con mucha proyección, no solamente porque traslada información de interés para toda la ciudadanía, sino que además lo hacéis en un modelo poco explorado en el ámbito municipal. Esto va hacer también que la comunicación y la información llegue a muchísimas personas.

Con esta forma de comunicación a través de la palabra, es un lenguaje más sencillo de entender, sobre todo para las personas mayores que tienen más dificultad para leer una noticia. Vosotros vais a contar esa noticia a viva voz y eso va a hacer que tengáis muchísimos seguidores. Sobre todo me alegro porque se abre esta posibilidad a muchísimas personas de nuestro pueblo que son una excepcionales en lo que hacen, en lo que dicen, en lo que sienten y que van a poder participar en estos micrófonos. Muchísimas gracias de verdad a los dos, a ti y a José Julián

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