El rincon de los refranes

Aunque la seguridad total no existe

   Cuando cualquier tipo de mercancía llega al mercado en mal estado o, como en este caso, contaminada con agentes dañinos para la salud, el culpable y primer responsable siempre debería ser la persona o empresa que la ha fabricado o la comercializadora, si la contaminación se ha producido por no mantener correctamente la cadena de conservación. A estos sectores de productos alimenticios sería bueno recordarles que: “Manos lavadas, salud bien guardada”.

    Lo que no se puede es pretender que haya un funcionario-inspector revisando todas las mercancías antes de su salida al mercado.

    Caso aparte, es la posible responsabilidad en las autorizaciones para  las instalaciones y los controles periódicos que marque  la legislación  con el fin de comprobar que las empresas tienen los medios y personal cualificado para poder garantizar la salubridad de su producción.

     Aquí es donde entra la madre del cordero. A mi parecer los verdaderos responsables administrativos de que sea tan complicado saber si se ha actuado con arreglo o no a la legislación son esas cabezas pensantes a las que no sé cuándo, se les iluminó la sesera y tuvieron la gran ocurrencia de trasferir las competencias en estos temas de sanidad a las Comunidades Autónomas y, para más inri, derivadas algunas de ellas en parte a los ayuntamientos. ¡Ahí es na! Me van a contar a mí qué pinta un ayuntamiento con competencias en temas que traspasan incuso las fronteras españolas. Vamos, que esta carne llega, un suponer, a Corea y le dices al damnificado coreano que la culpa podría ser de un concejal; suena a risa. Se podría decir que: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”.

      Sobre la nueva enfermedad llamada síndrome postvacacional,  solo quiero comentar lo que me extraña que nadie recete como tratamiento: “no ir de vacaciones”. Creo que esta opción, hasta la fecha, no tiene contraindicaciones. Igualmente decirles que: “Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio”.

   Y para terminar solo quiero proponer a LOTERÍAS Y APUESTAS DEL ESTADO que  si como es previsible vamos a seguir votando a menudo,  tal vez puedan generar un tipo de apuesta sobre los resultados electorales: del tipo primitiva o hípica... y como seguramente no habría plenos de aciertos, se iría generando un bote que cada vez haría más tentador el participar.

   Que me perdonen las excepciones, pero en España aparte de la ley electoral, que no hay por dónde cogerla, se ha creado una profesión de políticos que en su mayoría tienen un currículum plano, vamos, que no han dado un palo al agua antes de llegar a ella, y al no tener ni oficio ni beneficio se tienen que, “agarrar a un clavo ardiendo” y “tragar con ruedas de molino”  para seguir pegados a la teta.

    Y sobre las autonomías díscolas, no hay que recurrir a ningún artículo, bastaría solamente con cerrar la teta citada. A ver qué empresa paga sueldos al personal que esté continuamente tirando piedras a su tejado.

A. M.-Treceño

 

 

 

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